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Jorge Sánchez

Levoča (por Jorge Sánchez)

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Iba viajando en trenes y autobuses por el centro de Europa «capturando» sitios UNESCO como churros a razón de uno por día. En el transcurso de tres días seguidos había visitado Malbork, Toruń y Wrocław (Breslavia), en Polonia; dos días atrás había conocido otro en Brno (República Checa); el anterior estuve en Vlkolínec (ya en la República Eslovaca); y al día siguiente me daría tiempo a alcanzar Hollókő, en Hungría. Siete patrimonios mundiales en siete días; parecía el Correcaminos.

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Al llegar a Levoča caminé hasta la parte amurallada y penetré en su interior por un portal (Levoka gate decía un letrero en inglés) a cuya entrada ya observé el signo de UNESCO. Por los folletos de su oficina de turismo averigüé que la ciudad fue fundada en el siglo XI y formó parte del Reino de Hungría. En el centro de una plaza había una estatua dedicada a Ľudovít Štúr. Leyendo el letrero en el pie del pedestal supe que fue un escritor y pastor protestante, uno de los padres de la lengua eslovaca. A los pocos pasos me alegré cuando vi flechas amarillas y una casa decorada con conchas ¡Levoča es escala en el Camino de Santiago!

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En la entrada de la Iglesia de Santiago había un letrero en varios idiomas donde se explicaba que los peregrinos iban a Santiago de Compostela desde la Edad Media, a pie y en caballos. Entré, por supuesto, en esa iglesia y vi allí un altar gótico enorme, de madera de tilo (linden wood decía el letrero en inglés), siendo el más grande del mundo en su estilo. Lo más llamativo en el altar era el retablo con la escena en madera de la Última Cena, obra de un escultor que es muy querido en Eslovaquia, llamado Pablo de Levoka. Esa explanada rodeada de murallas estaba rellena de iglesias y casas medievales, y ante todas ellas me detenía unos minutos para admirarlas con fruición.

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Tras unas 3 horas me marché con destino a Košice (otra escala en el Camino de Santiago), pero antes hice una escala en la ruta, y fue ante el maravilloso castillo a un tiro de piedra de la población Spišské Podhradie. El castillo, que data del siglo XII, se llamaba Spiš, y también estaba incluido en el patrimonio mundial junto a Levoča. Caminé colina arriba hacia él, pero estaba cerrado. No obstante lo rodeé y admiré. No creo que me perdiera mucho pues al parecer su interior estaba vacío. De todos modos me dio mucha rabia el no haber podido entrar en él. Regresé a Spišské Podhradie y abordé un autobús hacia la bella Košice.

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