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Jorge Sánchez

Prerrománico asturiano (por Jorge Sánchez)

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En noviembre del año 2013 abordé frente a la estación de trenes de Oviedo el autobús número 10. Mi objetivo era descender en la parada más cercana a la Iglesia Santa María del Naranco. Al llegar cerca los pasajeros me indicaron donde bajar, y desde allí ascendí unos 200 metros a través de un sendero y pronto llegué a un lugar donde a mi derecha se hallaba la Iglesia Santa María del Naranco y a mi izquierda la Iglesia de San Miguel de Lillo, dos maravillas arquitectónicas fundadas en el siglo IX.

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Ambos edificios estaban cerrados pero trepé y me encaramé en las ventanas de los dos, desde donde observé que sus interiores estaban vacíos. Entonces percibí un signo donde se anunciaba un servicio gratuito de guía, pero no pude esperar pues era por la tarde y yo ya había adquirido mi boleto de autobús hacia la Cueva de Covadonga para dos horas más tarde. Me entretuve durante una hora en rodear el perímetro de ambas iglesias, admirando su arquitectura y fotografiando el signo de UNESCO. Tras ello entré en el vecino Centro de Interpretación del Prerrománico Asturiano, donde los diligentes empleados se volcaron dándome todo lujo de información y folletos sobre esos lugares más su cultura y arquitectura.

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Regresé al centro de la ciudad más contento que unas castañuelas, y hasta silbando, pues además de la belleza e interés histórico de esas iglesias, la vista de Oviedo desde allí en lo alto era extraordinaria. Esta vez, en vez de tomar el autobús de vuelta, preferí caminar unos 20 minutos hasta la Cámara Santa de la Catedral, donde gracias a mi condición de peregrino (acaba de realizar a pie el Camino del Norte desde Irún), al presentarles la Credencial me permitieron entrar gratuitamente para admirar los tesoros que allí se albergan, como el Santo Sudario de Jesucristo. Tras la catedral abordé un autobús a la Cueva de Covadonga, donde visité la tumba de Don Pelayo para rendirle respeto por haber comenzado la Reconquista, que culminaría casi 8 siglos más tarde expulsando a los invasores musulmanes de nuestro país.

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