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Finlandia

Iglesia de Petäjävesi (por Jorge Sánchez)

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No es fácil alcanzar la iglesia de Petäjävesi si no dispones de coche. Primero bajé en tren desde el pueblo de Santa Claus, en el Círculo Polar Ártico, hasta Tampere, lo que me tomó una noche, de allí abordé otro tren hasta Jyväskylä y finalmente un autobús por una hora o así, hasta el poblado de Petäjävesi. Pregunté por la iglesia a los indígenas y me señalaron un sendero por el bosque cruzando un lago, caminé una media hora por el follaje y al final encontré una iglesia encantadora, de madera, en un entorno idílico, junto al lago. Me encantó por fuera, pero más por dentro.

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Como iba peregrinando por los caminos de San Olav en Escandinavia y poseía una credencial de peregrino, los amables porteros me dejaron visitar la iglesia sin cobrarme nada. La cara de San Cristóbal era enternecedora, así como el altar, las tallas de los ángeles o los cuatro evangelistas, los dibujos de Martín Lutero y Moisés (la iglesia es luterana), más los dibujos en el techo. Lástima que no vendían cirios. En el patio había un cementerio y cruces más la torre del campanario. Los dos porteros, una simpática pareja de jóvenes, me informaron que a veces se conmemoran bautizos y bodas, pero apenas misa desde que se construyó en el centro del pueblo otra iglesia más moderna. También a veces celebran conciertos.

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Junto al altar había un documento firmado por los zares de Rusia, de los tiempos cuando Finlandia formaba parte del Imperio Ruso, aunque la iglesia se construyó en el siglo XVIII, cuando esa zona pertenecía a Suecia (luego sería conquistada por Rusia). La iglesia estaba construida, decía un letrero en el exterior, en estilo típico escandinavo. Era el único visitante del día así que me recreé durante unas dos horas y media observando todo bien y entrando en todos los vericuetos de la iglesia, por dentro y por fuera, por delante y por detrás, sin dejarme ni una cruz o sitio significativo. Desde la orilla del lago se veía el pueblo y la otra iglesia moderna. El entorno era inmejorable, uno sentía paz paseando por el patio de esa iglesia.

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