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Jorge Sánchez

Suzhou (por Jorge Sánchez)

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Este fue mi primer sitio UNESCO que visité en China, aunque lo ignoraba, pues no los iba siguiendo, y precisamente los jardines clásicos de Suzhou fueron declarados Patrimonio Mundial en el año 1997, mientras que yo los visité en 1982, cuando el turismo individual era una rareza, por lo que todos los chinos se te quedaban mirando, asombrados hasta el máximo de los extremos, pues nunca antes se habían encontrado con un occidental. Tras varios días en Shanghái decidí marcharme hacia Beijing, pero entonces un amigo chino con bigotes, a quien yo llamaba Fu-Manchú, y que había conocido días atrás en un barco por el río Yangtzé, me sugirió visitar por el camino Suzhou, en la provincia de Jiangsu, asegurándome que sus jardines, algunos de los cuales se remontan al siglo XI, son extraordinarios. Él se ofrecía a hacerme de guía a cambio de una propina en yuans turísticos (por un lado en chino y por el otro en inglés) para así ayudarle a ahorrar para comprarse una bicicleta. Y yo acepté.

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Llegamos a Suzhou en tren y Fu-Manchú me condujo inmediatamente a visitar unos jardines llamados «del administrador humilde». A mí me gustaron, pero no me parecieron especiales, si bien se constataba armonía y buen gusto en la distribución de plantas. Paseamos entre ellos a través de puentes de madera y después abordamos una barquita por entre los canales. De hecho, como más adelante supe, esos canales forman parte del Gran Canal, que hoy representa otro patrimonio mundial de UNESCO. Pronto entramos en la Colina del Tigre y vimos una gran pagoda inclinada de siete plantas y subimos a ella. Según Fu-Manchú, esa pagoda se había construido en el siglo X.

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Seguimos visitando partes de un jardín diferente cuyo nombre no anoté y por ello olvidé, luego invité a Fu-Manchú a comer rollos de primavera y bolas de cangrejo con salsa agridulce, y nos despedimos dándole las gracias por haberme mostrado lugares tan hermosos e ignotos para mí. Yo compré un billete de tren a Beijing y él regresó contentísimo a Shanghái gracias a la propina en yuans turísticos que merecidamente se ganó.

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