Estatua ecuestre de Francisco Pizarro (Trujillo, Extremadura)

Probablemente la afición por los caballos del escultor Charles Rumsey, que también era jugador de polo, fue la que lo motivó a realizar tres monumentales estatuas ecuestres de Francisco Pizarro. Están situadas en las poblaciones de Lima, Búfalo y Trujillo y comparten la mayoría de su diseño, con leves diferencias. Muestran también elementos erróneos, como el casco emplumado que muestra el jinete, insólito en los soldados españoles de aquellos tiempos; la robustez del corcel que monta, ya que los equinos llevados por los hispanos a América eran pequeños y esbeltos; y la desmesurada longitud de la defensa que porta, inusual en las espadas de acero toledano que llevaban los conquistadores. La estatua ubicada en la Plaza Mayor de Trujillo, localidad natal de Pizarro, se exhibió en París en 1927, cinco años después de la muerte de su autor. Dos años después se colocó en su emplazamiento definitivo por deseo de su viuda, quien viajó a tierras trujillanas para conocerlas. En la inauguración estuvo presente Miguel Primo de Rivera, acompañado por el príncipe Alfonso de Orleans y el embajador de Estados Unidos en España en la época.
