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País Vasco

Museo Guggenheim (Bilbao, País Vasco)

Inaugurado hace apenas dos décadas, el Museo Guggenheim de Bilbao destaca no solo por su contenido sino especialmente por su continente. Éste es obra del reputado arquitecto Frank O. Gehry, quien para su realización empleó materiales tan innovadores como el titanio, que da al conjunto un aspecto ciertamente futurista con claro predominio de las estructuras curvas. Presenta la edificación el aspecto de un barco si se visualiza desde el río, mientras que en una toma cenital se asemeja a la imagen de una flor. El interior del edificio impresiona mucho menos que su exterior y en él escasean también las líneas rectas. Tanto interior como exteriormente, el museo alberga una interesante colección de arte contemporáneo, estando representados artistas tan valorados como Jeff Koons, Anish Kapoor, Mark Rothko o Willem de Kooning. Aunque quizás la pieza más característica de la colección permanente sea Mamá, escultura de Louise Bourgeois que representa a una araña de diez metros de altura y más de veinte toneladas de peso.

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2 COMENTARIOS

  1. No cabe duda de que el edificio es espectacular, aunque a veces este tipo de museos en los que es casi más importante el continente que el contenido suele suscitar polémica entre museólogos y gremios que se dedicar a organizar exposiciones, ya sean permanentes o temporales. Normalmente los arquitectos, y mas si son prestigiosos, piensan poco en la funcionalidad del edificio y en lo que se pueda exponer en él, lo que prima es su obra y si para eso no tenemos paredes rectas que faciliten por ejemplo el colgar una pintura o para limpiar los altos tienes que contratar a montañistas que escalen ochomiles, da igual… De todas formas reconozco que son edificios espectaculares que sin lugar a dudas atraen a visitantes y son obras de arte por sí solas.

    • Particularmente, pienso que debería existir un equilibrio entre continente y contenido, aunque a veces sea difícil de lograr. En este caso, el desequilibrio es evidente, aunque la colección no me desagrada del todo. Existe también mucha coherencia entre el diseño del edificio con las obras que en él se exponen, algo que no ocurre en el Reina Sofía, por ejemplo. Por ponerle un pero, el interior me pareció algo desangelado, con demasiados espacios libres. Supongo que con el tiempo la colección se irá incrementando y este problema se solucionará.

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