
Sacado a la luz hace menos de medio siglo, el teatro romano de Caesar Augusta podía albergar unos seis mil espectadores, con lo que era uno de los mayores de Hispania. Fue construido en el siglo I, entre los gobiernos de Tiberio y Claudio, y, a diferencia de otros teatros clásicos, no se aprovechó la ladera de una colina para realizar la obra, sino que estaba situado en terreno plano. Tras estar en funcionamiento durante un par de siglos, cayó en desuso hacia finales del siglo III, siendo reutilizados parte de sus sillares en la construcción de la muralla de la ciudad. En la actualidad, está protegido por una cubierta transparente y se han habilitado pasarelas para facilitar su visita.
