MunDandy

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Reflexiones

17 experiencias únicas e intransferibles

Darvaza_18

Que viajar y experimentar son términos sinónimos lo aprendí con el paso del tiempo. Hasta entonces había pensado que ver y conocer pertenecían a la misma conjugación, algo indudable en términos técnicos pero dudoso en su vertiente práctica. A pesar de que no considero tiempo perdido el mucho que pasé enfocando mis viajes de una manera más bien pasiva, resultaron más interesantes aquellos en los que conseguí explotar en cierto modo mi parte activa. No significa esto que sea un aventurero, palabra que siempre me ha producido urticaria, sino que existen situaciones en las que conviene ponerle algo de salsa picante a la existencia.

Dicen que la experiencia es la madre de la ciencia. Como dudo que exista tipo alguno de implicaciones científicas en el hecho de viajar, prefiero pensar que cualquier experimento ayuda a hacer más interesante el momento. Poniendo en una balanza las situaciones experimentadas en relación con las simplemente visualizadas, pesan mucho más aquéllas que éstas, aunque sean muy inferiores en número. También diría que persisten durante mucho más tiempo en la memoria, que en su carácter selectivo apuesta por mantener las vivencias que causan sensaciones más que las puramente contemplativas.

Llegados a este punto y para justificar mis afirmaciones no me queda otra que citar algunas experiencias que he tenido la buena o mala suerte de vivir viajando. Espero que las disfrutéis o no las sufráis, tal y como en uno u otro caso lo hice yo.

Vudu_05

Asistir a una ceremonia de vudú: Rito surgido en África Occidental hace al menos quinientos años, el vudú se sigue practicando con asiduidad en etnias como fon, ewé o kabyé, que habitan en los estados de Togo y Benín. Fue en este último país donde tuve la oportunidad de asistir a un extraño ritual, cuya celebración intenté relatar con pelos y señales aquí.

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Nadar entre millones de medusas: En el estado micronesio de Palaos, concretamente en una isla deshabitada a la que se conoce como Eil Malk, existe un lugar sin parangón en cualquier otra zona del mundo. Se trata de un pequeño lago, de difícil acceso, donde viven millones de medusas. El visitante puede nadar entre ellas sin peligro de ser acribillado sin piedad, puesto que su aguijón es de pequeño tamaño e inofensivo para los humanos. Hace unos años pude hacerlo y lo conté de esta manera.

Darvaza_24

Llamar a la puerta del infierno: Si Billy el Niño se sentía llamando a la puerta del cielo en el magistral tema de Bob Dylan, yo tuve la sensación de estar golpeando la puerta del infierno en un lugar perdido de Turkmenistán. De esta manera es como se conoce al pozo de Darvaza, que lleva ardiendo casi cinco décadas sin que sea posible apagarlo. El relato de las múltiples sensaciones que experimenté entonces lo tenéis aquí.

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Subir a un glaciar: Entre las incontables experiencias relacionadas con la naturaleza que se pueden vivir en Islandia, una de las más apasionantes es subir al glaciar Vatnajökull. No es éste un glaciar cualquiera, puesto que con sus más de ocho mil kilómetros cuadrados de superficie se trata de uno de los más extensos del mundo. Sentir bajo tus pies mil metros de espesor de hielo en algunos puntos no tiene precio. Intenté transmitir mis sensaciones así.

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Sentir los efectos de un terremoto: Vivir un terremoto de cierta intensidad no es una sensación muy agradable y los pocos segundos que dura suelen hacerse eternos. Por suerte, el ocurrido durante la Nochebuena de 2010 en la isla de Puerto Rico no causó daños personales y se quedó en una anécdota. De esta manera nos estremecimos aquella noche que recordaré siempre.

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Mirar cara a cara a un rinoceronte: El cráter de Ngorongoro es un increíble lugar por numerosas razones, pero no destaca especialmente por la abundancia de rinocerontes en él. Apenas viven allí un puñado de estos paquidermos y no es fácil toparse con ellos. Curiosamente, eso fue lo que me ocurrió a mí, que me encontré cara a cara con uno tan solo con una frágil cristalera en medio de nosotros. Con mayor o menor fortuna, lo narré así.

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Degustar un cuenco de kava: Mejor dicho un bilo, que es como se conoce en Fiji el recipiente que representa el papel de copa. El kava es una peculiar bebida que se obtiene de una raíz y que resulta muy popular en diversas islas del Pacífico Sur. No tiene contenido alcohólico, pero su ingesta produce una placentera sensación que intenté relatar de esta manera.

TheEmpireHotel_04

Alojarme en un hotel de seis estrellas: Quien me conozca un poco sabrá que no soy una persona aficionada al lujo, pero por las razones detalladas aquí tuve ocasión de alojarme en un hotel de seis estrellas en Brunei. No voy a negar que la experiencia resultó interesante, aunque me confirmó en la idea de que los sitios tan exclusivos y lujosos como ése no son para mí.

Bodensee_02

Viajar a ninguna parte: ¿Cómo? ¿Qué existe un lugar en el mundo que no pertenece a ningún estado? Pues sí. Los tres países que rodean el lago de Constanza, Alemania, Austria y Suiza, no se han puesto de acuerdo históricamente sobre la delimitación de fronteras en su superficie. Incluso han ocurrido algunas disputas en el pasado por esta cuestión. Por consiguiente, las aguas del lago no pertenecen a ninguno de ellos y tan solo se accede a sus territorios una vez alcanzada la orilla. En esta entrada narramos nuestra experiencia.

Argentina_04

Cruzar los Andes: Llegar desde Puerto Varas, en Chile, hasta San Carlos de Bariloche, en Argentina, disfrutando de espectaculares paisajes constituyó una vivencia inolvidable. Densos bosques, nevadas montañas y lagos de aguas calmas y cambiantes colores acompañan al viajero durante todo un trayecto de ensueño. Resulta difícil expresarlo con palabras, aunque traté de hacerlo así.

Ouidah_08

Presentar mis respetos a las pitones sagradas: Reconozco haber sentido cierta atracción por los ofidios desde siempre, pero nunca esperé encontrarme con unas serpientes consideradas sagradas. Puede hacerlo en Ouidah, una ciudad de Benín, donde existe incluso un templo donde las pitones que vagan libremente por el entorno son alimentadas y pueden alojarse en él si así lo desean. No tuve más remedio que narrar mi asombro de esta manera.

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Mascar la hoja de betel: La mezcla de hoja de betel y nuez de areca, aderezada con hidróxido de calcio, puede causar efectos fulminantes al consumidor si éste no está acostumbrado. Pude experimentarlo por mí mismo en una isla perdida de Micronesia, donde tras mascarla tuve que hacer grandes esfuerzos para evitar irme al suelo del mareo. Aquí os lo cuento.

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Darme un bañito en el mar de Aral: Aunque haya quien piense que el mar de Aral está completamente seco, todavía queda un pequeño porcentaje del enorme volumen de agua que llegó a almacenar. No es fácil llegar hasta ella, al menos en la parte de Uzbekistán, puesto que para hacerlo hay que recorrer decenas de kilómetros por pistas en malas condiciones y sin señalizar. Tenéis un relato de esta gran aventura en estos tres posts.

SanPetersburgo_27

Navegar el río Neva con nocturnidad y sin alevosía: Bueno, con nocturnidad tampoco, puesto que en las noches blancas de San Petersburgo la oscuridad brilla por su ausencia. Acababa de caer el comunismo y en Rusia ocurrían cosas a las que los occidentales no estábamos acostumbrados. Por ejemplo, que te ofrecieran surcar las aguas del Neva en un barco para ti solo, como lo describo en este relato.

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Introducirme en una piscina en medio del océano: No lejos de la costa sur de Tobago, aunque ya en mar abierto, se encuentra Buccoo Reef, arrecife coralino que ofrece algunos de los mejores fondos del Caribe. Cerca de allí, es posible darse un baño en un lugar donde el agua no supera el metro y medio de profundidad en algunas zonas. Es popularmente conocido como la piscina de nylon y hablé sobre él en esta entrada.

MarMuerto_01

Flotar en el mar Muerto: Pero, para baño, el que me di en el mar Muerto, donde pasé un buen rato flotando en el agua debido a su alta salinidad. Ese día cumplí una ilusión que tenía desde niño y fue un momento que recuerdo con mucho agrado, a pesar de que las circunstancias que rodean a tan emblemático lugar no sean las más adecuadas. Proporcioné algunos detalles sobre la experiencia aquí.

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Regresar al pasado: A pesar de todo lo escrito anteriormente, creo que la vivencia que más me ha marcado de todas las experimentadas fue cruzar la línea de cambio de fecha. Especialmente cuando lo hice en dirección este-oeste, puesto que conllevó un salto en el tiempo hacia atrás que me decidí a describir de esta manera. No resulta de extrañar que así lo considere, porque eso de retornar al pasado no es algo que se haga todos los días.

8 COMENTARIOS

  1. Impresiona la de vivencias que has tenido. Todas, excepcionales.
    Yo comparto contigo la del Mar Muerto y sentir un terremoto, aunque fue en Washington, se sintió en Nueva York.
    No se si sería capaz nadar entre tantas medusas o ir a rito de vudú…
    Un saludo.

    • También he tenido alguna que otra negativa. A ver si algún día escribo sobre ello.

      El rito de vudú me impresionó bastante, se lo tomaban muy en serio. Veías como entraban en trance y daba bastante yuyu, pero también había un ambiente festivo que ayudaba a relajarse. Nadar entre medusas fue inolvidable, especialmente cuando veías algunas tan pequeñas que parecían bebés. En ese viaje también estuve nadando un día entre al menos una veintena de tiburones, pero, por suerte para mí, eran herbívoros. 🙂

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

    • Jajaja, seguro que si te pones a pensar tú las has vivido tan interesantes como éstas o más. El que nos supera a los dos con mucho es Jorge, él sí que tiene batallitas para contar.

      Muchas gracias y un abrazo.

    • Como le comentaba a María, impresiona bastante al principio, pero el ambiente festivo que impregna el poblado al final ayuda a quitarle hierro al asunto. De todas maneras, tanto los participantes como los espectadores están convencidos de esas creencias, viven la ceremonia de una manera especial. Casi acabé convencido yo mismo también.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

    • Comparto el bañito en el mar muerto y sentir un terremoto potente en Ciudad Real pensando que el café me estaba produciendo alucinaciones, también navegué hace miles de años por el lago Constanza…las demás como las pitones o las medusas y el vudú no tentaré a la suerte. Yo creo que deberías escribir largo y tendido sobre tus batallas viajeras. Me ha encantado el relato.

      • Me alegra que te haya gustado el post. Estoy empezando a retomar la forma de escribir que tenía antes, más narrativa y centrada en experiencias personales que descriptiva y tan solo aportando datos. El problema es que no siempre me viene la inspiración, aunque hoy he conseguido escribir algo. A ver cuanto me dura.

        Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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