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Entrevistas

La cuenta atrás: Joaquín Ossorio

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Comienza la cuenta atrás para Joaquín Ossorio. Joaquín comenzó a visitar lugares con sus padres desde muy niño y aún mantiene esa tradición de salir de viaje en familia de vez en cuando. Persona vital, además de viajar tiene múltiples aficiones, entre las que destacan la fotografía, las matemáticas, la geografía y la historia de los sitios que ha tenido oportunidad de conocer. Desde hace años mantiene el interesante blog Tales of a Wanderer, en el que narra experiencias y comparte excelentes fotografías de más de una veintena de países, centrándose especialmente en Bélgica y Japón. Aunque no he tenido ocasión de conocerlo en persona, me parece una persona culta, seria y sensata, muy alejada de las frivolidades habituales en el mundillo de los blogueros de viaje españoles. El hecho de haberse borrado de las redes sociales lo confirma aún más. Con ustedes, Joaquín Ossorio.

10. El viajero, ¿nace o se hace?

Supongo que lo primero que habría que preguntarse es: ¿qué es un viajero? Creo que viajar mucho no te convierte en viajero; el viajero no lo es solo cuando viaja, sino todos los días del año. He conocido a grandes viajeros que han estado largas temporadas sin subirse a un avión, por circunstancias personales, pero que han aprovechado la mínima oportunidad para seguir aprendiendo sobre el mundo y a los que visitar un rincón nuevo aunque sea a 10 km de su casa les sabe igual que poner los pies en el mismísimo Polo Norte. También he conocido a personas que viajan mucho pero que a la hora de la verdad les falta ese espíritu de exploración y de aprendizaje, el mismo tipo de persona que ni siquiera se preocupa por conocer la historia y los monumentos de su propia ciudad.

Así que, si por viajero entendemos a ese que lo es siempre, esté o no viajando, yo me inclino a pensar que se ha convertido en uno gracias a factores que dependen tanto de su personalidad como de sus circunstancias (sí, voy a dar una respuesta ambigua, lo siento, pero no me ha quedado otra). Uno puede nacer en una familia de grandes viajeros y preferir quedarse en el sillón en lugar de seguir los pasos de sus progenitores, o también no tener oportunidad alguna de viajar en la vida y sin embargo aprovechar la mínima ocasión para ver cosas nuevas y lanzarse a la aventura a toda costa. También uno puede sentir la necesidad de recorrer el mundo la primera vez que ve un mapa, o cultivar ese sentimiento a medida que va creciendo y moviéndose. Mi conclusión es que es una mezcla de ambos factores y que, como (casi) todo en esta vida, depende de cada uno.

9. ¿Vives para viajar o viajas para vivir?

Viajo para vivir, sin duda, pero no en el sentido de ganarme la vida sino en el de sentirme vivo.

También vivo para viajar, pero no solo para eso sino para muchas otras cosas. Viajar es una de las posibilidades que nos da el mundo, pero no la única; la música, el cine, la ciencia, el arte, la literatura… son otras dimensiones de esta vida que también merece la pena explorar. Y quitando los temas puramente culturales, es muy importante disfrutar de lo que tenemos en nuestro día a día: la familia, los amigos, el trabajo… Pasarse el día frustrado pensando en los viajes que no estás haciendo en ese momento en lugar de disfrutar de lo que tienes a tu alcance me parece una existencia triste.

A mí viajar me encanta, eso no creo que lo dude nadie que me conozca bien, pero es importante ser feliz todo el tiempo, y no solo cuando se está viajando.

8. Si alguna vez te pierdes, ¿dónde no deberíamos buscarte?

En una discoteca, o en cualquier lugar con muchísima gente.

7. Dicen que la cabra tira al monte…y tú, ¿para dónde tiras?

Pues a cualquier sitio en el que pueda disfrutar aprendiendo y haciendo fotos, pero si me escasea el tiempo lo más probable es que tire hacia la costa. No a una playa ni nada de eso, sino a la costa escarpada de verdad, con sus promontorios, sus riscos y sus acantilados, y si tiene algún faro mejor aún. Disfruto mucho viendo romper las olas, por lo que no es de extrañar que Galicia y Bretaña estén entre mis regiones favoritas del mundo.

6. ¿Estás de acuerdo con quien afirmó que viajar, como todas las drogas, requiere un aumento constante de la dosis?

Depende de como te lo tomes. Si vives por y para ello, se terminará convirtiendo en una afición obsesiva, y no creo que eso sea sano. Las circunstancias pueden cambiar en cualquier momento, y si de golpe dejas de tener tu dosis puedes entrar en una crisis de la que es difícil salir. Supongo que mi respuesta aquí está relacionada con la que he dado en la pregunta 9.

5. ¿Eres de los que sometes a tus allegados a interminables sesiones de tortura mostrándoles centenares o miles de fotos con sus correspondientes comentarios al volver de un viaje? ¿O los liberas del suplicio remitiéndoles a tu web?

Antes me limitaba a subirlas a Flickr y que se sirvieran ellos mismos, pero ahora ni eso. Prefiero contarles mis experiencias mientras estoy viajando o ya en persona sin usar las fotos, y luego cuando escribo sobre algún lugar en el blog ya les envío la correspondiente entrada y que la lean cuando tengan tiempo.

4. ¿Crees que los prejuicios que suelen acompañar a quien no sale de su tierra se curan viajando? ¿O por el contrario el hecho de viajar los reafirma?

Jajaja esta es buena… Cuando uno cree ciegamente en algo, lo único que va a ver por todos lados son señales que le reafirmen su creencia en ese algo, y los prejuicios no son una excepción. Sinceramente, el que antes de visitar un país ya piense mal sobre sus gentes, creo que es mejor que se quede en su casa. Hacia lo desconocido hay que ir con respeto, no con miedo, y siempre con una opinión neutra. Pocas cosas hay peores en este mundo que asimilar los prejuicios de tu entorno en lugar de buscar tu propia opinión.

Que se me perdone tan malsonante palabra, pero yo creo que el que es gilipollas lo va a ser toda su vida, viaje o no.

3. ¿Venderías tu integridad bloguera por un plato de lentejas? Por ejemplo, hablando maravillas de sitios que desconoces o a los que nunca viajarías a cambio de plaza en un blogtrip

Si no te importa, voy a responder a esta pregunta junto a la siguiente.

2. ¿Qué opinas de esas asociaciones de viajeros de nombre tan anglosajón y cuyos miembros en buena parte desconocen la lengua de Shakespeare?

En otra época estuve metido en dos de ellas, pero solo fui activo en una. Reconozco que la idea me atraía: un grupo de personas a las que les encanta viajar y hablar de ello, y que unen sus fuerzas para conocer lugares de su región. Recuerdo con especial cariño una excursión que hicimos al Couto Mixto, uno de los lugares más curiosos de la península ibérica, en donde contactamos con el presidente de la asociación de vecinos y él en persona nos enseñó aquellos pueblecitos de montaña. Al finalizar el día, como muestra de agradecimiento por su tiempo, le invitamos a comer (¡qué menos!).

Sin embargo, aquello fue algo, al parecer, excepcional. Lo cierto es que varios miembros de la asociación buscaban conseguir cosas gratis a cambio de dar buenas opiniones en el blog o en cualquier web de esas que sirven para puntuar, se correspondieran o no con la realidad. Cuando la mayoría de las reuniones parecían estar orientadas a cómo monetizar tu blog y cómo sacarle cositas a una oficina de turismo o a un hotel/restaurante fue cuando me di cuenta de que aquello no iba conmigo y decidí seguir por libre.

Supongo que eso responde a la pregunta 3. En cualquier caso, no solo estoy en contra de la venta de opiniones y la publicidad encubierta, sino también de la publicidad a simple vista. En estos últimos años se ha visto un incremento excesivo en el número de anuncios que aparecen en las webs, y parece que hay una competición a nivel mundial para ver quién consigue la publicidad más intrusiva y cuál es la mejor manera de arruinar la experiencia del usuario. Hay quien los pone, dicen, para mantener el blog, pero a mí que mi servidor me cuesta 35€ al año no me engaña nadie (y el que por esa mísera cantidad prostituya su blog de esa forma debería replantearse sus prioridades).

Para mí viajar es sinónimo de libertad, y tanto mis viajes como mi blog así lo reflejan.

1. Una que no me resisto a hacerte: Japón suele ser una constante en tus viajes, ¿podrías contarnos cuál fue la chispa que desencadenó tu interés por ese maravilloso país?

Maravilloso es, sin duda. Para responder a eso hay que remontarse bastante tiempo, al día en que con apenas 12 o 13 años decidí comprar en el quiosco de mi calle el primer tomo de Dragon Ball. Nada más abrirlo, descubrí que los japoneses escribían de arriba a abajo y de derecha a izquierda, y que el tomo se abría al revés (el tomo estaba en castellano, claro, pero orientado en el sentido original, y cuando intenté abrirlo al uso me encontré con un simpático mensaje que aclaraba todo esto).

Años después, en 2005, al comienzo de mi segundo año de universidad, decidí apuntarme a japonés, y con paciencia y mucho esfuerzo conseguí completar los cuatro cursos. Gracias a aprender el idioma pude descubrir los aspectos culturales del país, y eso no hizo sino incrementar mi interés en él. A día de hoy sigo practicándolo siempre que puedo.

En 2015 viajé a Japón por primera vez, mi más grande sueño viajero, y pude visitar las principales ciudades (Tokio, Kioto, Nara, Osaka y Yokohama). En 2016 volví con mi mujer, y descubrimos un Japón de interior más rural y, me atrevo a decir, auténtico, que el de las grandes urbes del país. En 2017 me mandaron a Tokio a un congreso y aproveché para seguir recorriendo los interminables rincones de la capital y visitar el espectacular Gran Buda de Ushiku y el Kannon de la Bahía de Tokio.

No tengo planes de volver a corto plazo, pero la próxima vez me gustaría que fuera en invierno, para visitar Hokkaido y el norte de Honshu, y ver con mis propios ojos las esculturas de hielo del Yuki-matsuri (festival de nieve) que se celebra todos los años en Sapporo.

Ah, no me lo has preguntado, pero si pudiera vivir en Japón, lo haría en Kamakura.

0. Para terminar la cuenta atrás y comenzar el viaje, indícanos tus cinco lugares que todo el mundo debería visitar antes de morir

Voy a hacer algo de trampa, y en vez de indicar cinco lugares voy a dar cinco parejas de lugares.

– Tokio y Kioto. Como ha quedado claro en la anterior respuesta, Japón es probablemente mi país favorito. El contraste entre sus dos ciudades principales es enorme, y creo que todo primer viaje a Japón debería incluir al menos cuatro días en cada una de ellas.
– Irlanda e Irlanda del Norte. Puse los pies por primera vez en la isla de Irlanda en 2010, y desde entonces he podido visitarla en dos ocasiones más. Tiene rincones fantásticos y un ambiente muy acogedor, sobre todo en las zonas más rurales. Los paisajes de la costa norirlandesa o de las montañas de Wicklow son inolvidables, y la sensación de tomar una Guinness en un pub con música tradicional de fondo tras un largo día caminando no tiene precio.
– Flandes y Valonia. Tuve la suerte de pasar un año de mi vida viviendo en Bélgica (más concretamente, en la ciudad francófona de Mons) y aproveché para realizar tantas excursiones por el país como pude. Hay ciudades en el sur muy poco visitadas, como Tournai, Namur, Dinant, Ciney, o la ya mencionada Mons, que merece la pena descubrir. En el norte tenemos algunas archiconocidas, como Brujas, Gante, Lovaina o Amberes, que suelen hacerle sombra a otras muy especiales como Lier, Ypres, Malinas, Cortrique, Ostende, Dendermonde, Oudenaarde… Una buena referencia para saber cuales son las localidades más interesantes es la lista de los campanarios civiles de Bélgica que son Patrimonio de la Humanidad.
– Berlín y Praga. No he estado en todas las capitales europeas, pero de las 22 que conozco a día de hoy estas son mis favoritas. No me importaría vivir en ninguna de las dos (de hecho, en la primera lo intenté, y en la segunda estuve a punto). Son dos ciudades a las que intentaré volver tantas veces como pueda.
– Sevilla y Santiago de Compostela. Mi ciudad natal y mi ciudad adoptiva, respectivamente. No me gustan las comparaciones, no soporto los ránkings, y si puedo evitarlo prefiero no barrer para casa, pero en este caso no solo voy a traicionar mis principios sino que lo voy a hacer con el firme convencimiento de que mi opinión está siendo completamente objetiva: Sevilla y Santiago son las ciudades más bonitas de España. Hala, ya lo he soltado.

Muchas gracias por la entrevista, Florencio. Ha sido un verdadero placer. 🙂

El placer ha sido mío. Derrochas sensatez en tus respuestas y te has ganado mi admiración con ellas. Espero que sigas cumpliendo sueños en el futuro.

6 COMENTARIOS

  1. Tampoco le conozco personalmente pero me transmite mucho con sus fotos, sus destinos y preciosas fotos. Es uno de los mejores blogs que conozco. Además de ser una persona inteligente y con buenas reflexiones.
    Muchas gracias a ambos por esta entrevista.

  2. Gracias una vez más por contar conmigo para la entrevista, Florencio. 🙂 Como te dije por privado, enfrentarme a esas preguntas ha sido toda una experiencia y me ha ayudado a conocerme mejor.

    Un abrazo.

    • Muchas gracias a ti por participar.

      Responder algunas de estas preguntas con honestidad y coherencia no es fácil y tú has cumplido con nota. Me alegra que hacerlo te sirviera para conocerte mejor.

      Un abrazo.

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