11 puentes viejos que no lo son tanto

Resulta del todo punto imposible fijar una fecha, incluso aproximada, de construcción de la primera estructura utilizada para vadear el lecho de un río. Ni siquiera de la civilización que los ideó, aunque se supone que los puentes, que es como conocemos a ese tipo de estructuras, comenzaron a ser usados en la Prehistoria. Es más que probable que para salvar ríos de anchura media se tendieran árboles que conectaran sus dos orillas, mientras que para los de escaso caudal simplemente se colocaran piedras en el fondo, que harían la función de pasaderas. Para los muy anchos o de gran caudal hubo que esperar siglos, o incluso milenios, antes de poder cruzarlos de otra manera que no fuera a nado o con la ayuda de primitivas embarcaciones.
Fueron los romanos quienes dieron un salto de calidad en el diseño y la construcción de puentes. A ellos se debe la invención del arco, que ayudó enormemente a preservar la estructura en caso de crecidas. También fueron los romanos quienes comenzaron a engrandecer lo que hasta entonces había sido tan solo funcional aportándole un toque artístico. Los mejores ejemplos de todo ello están en Extremadura, donde se encuentran el puente de Alcántara, el más grandioso entre los puentes romanos que se conservan; el puente romano sobre el Guadiana de Mérida, el más largo que ha llegado hasta nuestros días con unos ochocientos metros de longitud; y el puente de Alconétar, el primero que tuvo arcos segmentales en el mundo.
No sé si mi afición por los puentes, sobre todo por los antiguos, se debe al hecho de ser extremeño, por consiguiente. En el pasado, les dediqué este post a mis puentes favoritos y este otro a algunos menos conocidos, pero también de mucho interés. Ahora me dispongo a escribir sobre otros de indudable valor, pero menos antiguos de lo que tradicionalmente se les supone. Aquí los tenéis.

Ponte Romana (Orense, Galicia): Empezamos con un puente magnífico, pero que de romano no tiene nada a pesar de su nombre. El denominado Ponte Romana cruza el río Miño en Orense y tiene un aspecto decididamente medieval, como lo prueban sus arcos apuntados, elemento desconocido por los romanos. Es posible que hubiera una versión anterior en el mismo lugar, pero probablemente tuviera pocas similitudes con la que ha llegado hasta nuestros días.

Puente del Paco (Sallent de Gállego, Aragón): También suele considerarse romano el conocido como Puente del Paco, que salva las aguas del río Aguas Limpias en Sallent de Gállego. Incluso existe una calle con ese nombre en la localidad, pero no. De nuevo el arco apuntado indica un origen muy posterior. Ni siquiera es medieval, por cierto, porque, con toda seguridad, fue construido ya en la segunda mitad del siglo XVI.

Puente Viejo (Panticosa, Aragón): No lejos de allí, el interesante Puente Viejo se levanta sobre las aguas del río Caldarés en la atractiva población de Panticosa. De él no se asegura que sea romano, sino renacentista, y quien lo afirma está en lo cierto, pero también hay que decir que en su mayor parte está reconstruido. Aun así, hoy día presenta un aspecto bastante similar al que debió tener en sus orígenes.

Puente Viejo (Manresa, Cataluña): A pesar de su denominación, el extraordinario Puente Viejo de Manresa no es tan antiguo como parece. De hecho, es una reconstrucción, puesto que su versión original fue destruida por tropas republicanas durante la infausta Guerra Civil. Se eleva sobre las aguas del río Cardener y es una copia auténtica del anterior, que estaba datado en el siglo XII.

Puente Shahrestan (Isfahán, Irán): Muy, muy viejo es el extraordinario Puente Shahrestan, que cruza el río Zayandeh en la localidad iraní de Isfahán. Tanto, que su versión actual data del siglo XI o incluso del siglo X. Pero también es una reconstrucción de un puente anterior, que fue edificado allá por aquellos lejanos tiempos del siglo V. Esta veleidad se le perdona, porque su elegante porte no deja lugar a ninguna duda sobre su cuidado diseño.

Puente Viejo (Talavera de la Reina, Castilla-La Mancha): Volvemos a los presuntos puentes romanos que no lo son. El atractivo Puente Viejo domina las aguas del río Tajo en la localidad toledana de Talavera de la Reina. Resulta indudable su valor pero de romano tiene muy poco, aunque pueda considerarse ese origen. Prácticamente todo lo que puede verse en la actualidad data del siglo XV. Y digo lo que puede verse, porque en el lecho del río quedan restos de un puente anterior, al parecer ése sí romano, que fue trazado en una dirección diferente a la de la construcción actual.

Puente Viejo (El Barco de Ávila, Castilla y León): Los característicos sillares que presenta este puente podrían hacer pensar en un origen romano, pero no es el caso. La desuniformidad entre sus siete arcos y el hecho de que algunos de ellos sean apuntados confirma que se trata de un puente medieval, probablemente construido en el siglo XII. Anteriormente presentaba una torre en su centro, parte de cuyos restos se encuentran en el lecho del río Tormes, que discurre bajo él en la población abulense de El Barco de Ávila.

Puentecillas (Palencia, Castilla y León): Resulta posible que el origen de este puente sea romano, a la vista de sus sillares y el diseño de sus arcos. Sin embargo, es indudable que fue remodelado, concretamente en época medieval, y entonces adquirió su imagen actual. Situado en un entorno bucólico, se eleva sobre las aguas del río Carrión en la ciudad de Palencia.

Puente de Portagem (Portagem, Portugal): Como era de esperar, y debido a su aspecto, tradicionalmente se asegura que el puente de Portagem es de origen romano. Está situado en la población también llamada Portagem y bajo él fluye el río Sever en su tramo alto. En realidad, fue construido en la segunda mitad del siglo XV con el fin de poder cobrar un peaje (que es lo que significa portagem en portugués) a quien lo cruzara, generalmente judíos que huían de España a finales de ese siglo.

Pontarrón de los Garabíos (Municipio de Valencia de Alcántara, Extremadura): Y llegamos a tierras extremeñas, donde además de puentes muy antiguos existen otros que no lo son tanto. En un lugar remoto del término municipal de Valencia de Alcántara se halla el denominado Pontarrón de los Garabíos, que salva las habitualmente escasas aguas del río Alburrel. Tradicionalmente está considerado romano, pero su fecha de construcción es la segunda mitad del siglo XVI o posterior.

Puente de Abajo (Valencia de Alcántara, Extremadura): Precisamente en la mencionada localidad extremeña de Valencia de Alcántara se localiza el conocido como Puente de Abajo, al que muchos locales llamamos Puente de Piedra. Como era de esperar, gran parte de los convecinos, incluso algunos presuntos expertos, le atribuyen un origen romano debido a sus sillares y al diseño de su único arco. Sin embargo, su fecha de construcción es 1622, como se indica en una inscripción grabada en el propio puente. Viejo es, sin duda, pero no tanto.
